viernes, 4 de abril de 2008

(Maldita) Primavera en Torreón

Si odias Torreón pensarías que existen solo dos estaciones:

1 La época de mucho, mucho (realmente mucho pinchi y asfixeante) calor. Va de Abril hasta Octubre, y es muy frecuente pasar de los cuarenta grados. Que tampoco somos los únicos ni los peores; hay ciudades donde la pasan casi en estado de cocción croc pot.

2 La época de calor. Porque aunque técnicamente sea invierno, las temperaturas cálidas son las que dominan. Haciendo cuentas: si se suman todos los nortes, darían unas cuatro semanas continuas de frio-frio, algo así como apenas 1/12 del año. Realmente poco para quejarnos de un invierno prolongado, que no intenso.

Si vives en Torreón y aunque te desagrade el aroma industrial de Tyson y otras fábricas que nos perfuman constantemente la atmósfera, y decides ser optimista verás que:

Siguen siendo las dos mismas estaciones -tampoco alcanza tanto el optimismo-; sin embargo descubres que hay cosas que valen la pena; cito tres de la Primavera Torreonense, única por ser tan caliente y seca como mostrador de Tortillería, pero bastante única como para merecer alabarle sus pintoresquismos.


1 : Los huizaches en flor. Si Tokio tiene sus cerezos y Cuernavaca sus Jacarandas, Torreón tiene sus huizaches. Vivos y chillantemente amarillos, como recién pincelados, moviéndose de izquierda a derecha con el soplo del aire. Haciéndo del piso una alfombra que vibra de color.

2: Las tolvaneras. Lo curioso es que todos las odiamos, pero es bastante cómico como nos adaptamos a ellas. Damos por hecho que todo el planeta sabe lo que son, cuando realmente somos caso único. Ver el cielo marrón. Correr a cerrar puertas y ventanas, y sufrir varios días un montón de alergias y polvo metido hasta lo más recóndito de la mente. Solo aquí.

3: El olor del aire lavado re-encendido. Cambiar la paja, revisar el flotador, verificar que no existan fugas, quitar la funda... entonces viene encenderlo y ver un montón de polvo saliendo de los ductos; todo queda cubierto de una capa finísima de tierra que se acumuló desde algunos meses atrás. Entonces llega el aire que huele a tierra mojada. Olor a frescura, a cosas bonitas; a verano resuelto.

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